martes, 16 de septiembre de 2008

Pasan los días


Hace casi una semana que no escribo. Uf! Ya de lleno en el día a día del trabajo. Sin muchas grandes y nuevas ideas filosóficas que compartir, harto de las noticias de muertes por doquier, crisis que no es crisis, pero que menos mal, que si lo fuera...

Siguen las peleas con los grandes (bancos, operadoras de móviles, seguros, coches...), en este caso coches. Se enciende una luz y luego se apaga. Lo llevo y lo miran, lo miran, lo miran... Llamo cada día y me dicen "mañana te llamo" y no llaman y vuelven a llamar. Ayer ya por fin me cuentan qué es (en verdad no lo entiendo, pero bueno), supuestamente hay que cambiar una pieza que supuestamente llega hoy y supuestamente lo terminan en el día que llega. Supuestamente eso no es normal que se estropee en un coche "joven" y van a intentar una "acción comercial" con la casa, que lo asumirá o una parte o... Que mañana (por hoy) me llaman. O estos de los talleres trabajan a doble turno o me temo que hoy no llaman. Paciencia porque tengo muy pocas ganas de cabrearme, pero juro que me encantaría que me salieran los billetes de 500 euros por las orejas para dedicarme a poner orden en estas cosas...

En fin...

5 comentarios:

loredana dijo...

pasan los días ... y la vuelta a la rutina y al trabajo no nos deja tiempo para las cosas buenas; al menos a mi a veces me lleva a un cabreo general con el mundo que no me lleva a nada bueno.

Mai dijo...

Bueno sí, pero incluso en ese momento una vez soltada la adrenalina y el mal rollo, busca lo bueno. Hay que cabrearse 1 minuto al día. El resto hay que tener una ilusión.

inesuja dijo...

jejeje, eso del coche me suena a algo...

Mai dijo...

Bueno, finalmente ellos han pagado la pieza y yo la mano de obra, después de 1 semana y unas cuantas llamadas. Hay una diferencia (ventaja) fundamental aquí en comparación con los call centers: este sector tiene una competencia más real y la marca tiene cierto interés en conservar los clientes y el servicio postventa no está deshumanizado, protocolizado y obstaculizado.

Sandra dijo...

Con la vuelta a la rutina hay que renunciar a ciertos momentos. En mi caso apenas me queda tiempo para escuchar música, escribir o incluso leer algun libro que no sean las lecturas obligatorias.
Gracias por el comentario. Realmente si no hubiera sido porque algunos libros los tenia pagados me hubiera podido ir a la libreria pero es que además yo soy socia del AMPA y el descuento aunque no es gran cosa siempre viene bien.

Un abrazo

 
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