sábado, 20 de diciembre de 2008

Ritmo de vida


Este ritmo de vida es frenético y no puede conducir a nada bueno. Ir a mil por hora, hacer cuatro cosas a la vez, hablar de ocho temas distintos en dos minutos, intercalar interlocución con tres personas, tener la cabeza en treinta cosas, no parar ni para pensar si ha pasado la hora de comer, trabajar de sol a sol y después, ir y venir, venir e ir, no detenerse ni cinco minutos a pensar cada día sobre las cosas que hay que hacer, el mail, el teléfono, el móvil, los recados, los mensajes, desear que llegue el fin de semana para intentar ponerse al día... es como darle a los pedales cuando vas cuesta abajo a 90km/h o como montarse en un tren que no para o como intentar seguir una conversación en tres idiomas traduciéndolos simultáneamente.

Todo esto conduce a empezar a no reparar en los detalles, a no decir gracias, a hablar con brusquedad y luego tener que pedir perdón (sin pedirlo porque no hay tiempo ni de darse cuenta que se ha molestado), a no valorar lo importante, a responder cualquier cosa y luego darse cuenta de que no era lo correcto, a no pensar en lo que se va haciendo, y mucho menos en lo que hay que hacer mañana.

Y acaban pasando cosas que no tenían que pasar. Ofú, estamos en Navidades, Paz y Amor.

2 comentarios:

inesuja dijo...

es que vivimos en una sociedad y en una época fea, y por el camino se nos olvida vivir...

pufff, hay que mirar p'alante ¡ánimo!

Mai dijo...

No es lo mismo, pero en relación a lo que tú comentas, no sé si leiste mi entrada sobre La revolución asocial del 37...

Gracias por tu ánimo!
Qué tal se presentan las navidades? Qué tal tu cena de empresa?

 
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